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¿Por qué no empiezo hablando de Marketing?

  • 16 jul
  • 2 min de lectura

Actualizado: 12 ago

Es normal pensar que el siguiente paso para hacer crecer un negocio es publicar más contenido, invertir en publicidad o aprender nuevas estrategias de marketing.

Sin embargo, mi experiencia me ha enseñado que el marketing rara vez es el problema principal.


Antes de atraer más personas, necesitamos asegurarnos de que existe una base sólida sobre la cual construir ese crecimiento.


Porque el marketing puede amplificar un buen negocio.


Pero también puede amplificar uno que todavía no está bien diseñado.


Primero necesitamos claridad

Antes de comunicar, necesitamos entender.


¿A quién quieres ayudar?

¿Qué problema resuelves?

¿Por qué alguien debería elegirte?

¿Qué tipo de negocio quieres construir?


Cuando estas respuestas no están claras, cualquier acción de marketing se vuelve mucho más difícil.


Después definimos una oferta sólida

Una buena oferta facilita todo lo demás.


No se trata solo de describir un servicio.


Se trata de estructurar una solución que sea fácil de comprender, diferenciada y coherente con el valor que entregas.


Muchas veces pequeños cambios en la forma de presentar una oferta generan un impacto mucho mayor que publicar más contenido.


Luego trabajamos el posicionamiento

No basta con que las personas sepan lo que haces.


También importa por qué quieren hacerlo contigo.


Definir el posicionamiento significa decidir cómo quieres ser percibido, qué te hace diferente y cuál será el lugar que ocuparás en la mente de tus futuros clientes.


Cuando el posicionamiento es claro, comunicar resulta mucho más natural.


Después construimos la estrategia

Con claridad, una buena oferta y un posicionamiento definido, podemos decidir cuáles son los pasos más importantes para alcanzar tus objetivos.


La estrategia nos ayuda a priorizar.


No buscamos hacer más cosas.


Buscamos hacer las correctas.


Ahora sí, el marketing tiene sentido

Solo después de construir esa base comenzamos a pensar en contenido, redes sociales, embudos, publicidad o cualquier otra acción de marketing.


En ese momento el marketing deja de ser una apuesta.


Se convierte en una herramienta para comunicar una propuesta que ya tiene sentido.


El marketing no reemplaza una buena estrategia.


La hace visible.


Por eso prefiero invertir primero en construir una base sólida y después utilizar el marketing para amplificar todo ese trabajo.



Lo importante es que te quedes con esta esta idea:

Claridad → entender qué negocio quieres construir.

Oferta → definir cómo transformar ese conocimiento en una solución valiosa.

Posicionamiento → decidir cómo quieres ser percibido.

Estrategia → establecer el camino para crecer.

Marketing → comunicar y amplificar todo lo anterior.

 
 
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